
(imagen de fondo cortesía de @billamend)
Para los que no han tenido la suerte de jugar con uno aún, el resumen
ejecutivo es que el iPad es un iPod Touch/iPhone hipertrófico. Eso no
suena muy excitante. Pero cuando uno considera las consecuencias y lo
brillantemente que el iPad las cumple y aprovecha, la cosa se pone
interesante.
Escribir esta crítica, en el iPad por supuesto, me recuerda un viejo
comercial de Sony. Ese que decía "no puedo mostrarle la calidad de
imagen porque este (y aquí el presentador golpeaba la pantalla del
televidente por dentro) no es un Sony." Quizás más que cualquier otro
producto Apple hasta ahora, el iPad hay que probarlo para entenderlo.
Veamos esos cambios. El primero, y más evidente, es la pantalla. La
pantalla tiene 25 cm de diagonal y resolución XGA (1024x768) con un
panel IPS de evidente calidad, con cobertura oleofóbica para que los
dedos no se noten tanto. Esta pantalla hace que navegar por Internet y
ver vídeos sea un placer. Los sitios web se abren en sus versiones
originales y se pueden leer cómodamente. Los mismos gestos del iPhone
funcionan acá, pero en vez de necesitar mover la pantalla constantemente
y entrar y salir en el texto para ubicarse, ahora se usan
esporádicamente. Eso le da a la interacción con iPad cierta elegancia
por sobre la del iPhone que se hace aparente al usarlo.
La pantalla más grande hace posible un teclado mucho más grande,
parecido al de un netbook pequeño. Dudo que escribir sobre vidrio llegue
a ser agradable, pero ahora es tolerable. Esta crítica la escribí en el
iPad y no quise causarme daño corporal. Totalmente utilizable.

El escribir también es más agradable gracias a una mejora en los
algoritmos predictivos del iPad por sobre los del iPhone. El iPhone
asume que cada toque del usuario es intencional, y la corrección busca
palabras que tengan el mismo largo y letras cerca de las presionadas. El
iPad es más inteligente y puede, por ejemplo, ofrecer palabras
omitiendo una letra presionada por el usuario. El cambio en la práctica
es grande.
El procesador también fue agrandado, al menos en capacidades. El iPad es
rápido. Los mapas se abren y mueven instantáneamente. Todo pasa
inmediatamente. Las páginas web se deslizan bajo los dedos fluidamente.
Tal vez lo más cercano a la experiencia de usar un iPad hoy en día sea
bajar la resolución de un computador de escritorio a 640x480 y usarlo
así por una semana. Después de esa semana, vuelva a la que usa
habitualmente. La sensación de que obviamente así es como debe ser, y la
resolución menor es una limitación ridícula, es lo más parecido que se
me ocurre a usar el iPad tras años de ser usuario asiduo de iPhone. El
iPad es lo que el iPhone OS quiso ser desde el principio.
La legendaria atención a los detalles Apple está presente. Por ejemplo,
en la aplicación iBooks, agarrar la página con el dedo y hacerla
deslizarse se ve distinto dependiendo de dónde agarres la hoja. La
aplicación Notes tiene un borde de cuero cosido cuando está en
orientación horizontal. Cuando uno edita varios correos a la vez, se
apilan cuidadosamente desordenados en la pantalla. Estos detalles no son
sólo "gracias" gráficas, sino que provocan la sensación de estar usando
un producto lujoso: donde hasta el más mínimo detalle ha sido cuidado.

(una forma de pasar la página)

(otra)
Esta critica no tiene mucho de tal; suena como una oda al iPad. Por
ahora, eso es lo que es. Estoy fascinado con el aparato, y tratando de
describir el gusto que me ha dado usarlo. No me enfoco en las
aplicaciones incluidas porque ya todos las conocen. Son las mismas del
iPhone, juiciosamente mejoradas para aprovechar el procesador más rápido
y la pantalla más grande.
En resumen: ¿quieres un cuaderno universal, o lo más parecido hoy al
"Young Lady's Illustrated Primer" de The Diamond Age? iPad. Las críticas que se le han hecho al iPad son ciertas: no tiene multitasking. El hardware está sellado. Es un ambiente cerrado y con DRM. La experiencia de usarlo hace que, pese a estos problemas, valga la pena.